Solía pensar que si me mantenía positiva en cada uno de los aspectos de mi vida todas las situaciones que se presentaran serían muchísimo más fáciles de tragar.
Creí que tenía el poder de domar a la "bestia" que suele comerme por dentro y llevarme a la paranoia. Había comenzado a creer que me había vuelto una persona más sencilla y fácil de mantener. Asumí todo eso demasiado rápido que en cuestión de segundos por un mísero detalle ya me encontraba cayéndome de nuevo en el hoyo, embarrándome por completo en el oscuro lodo, me he empapado hasta el último centímetro de mi ser.
Vuelvo a mostrarme como el ser despreciable que pensé haber dejado atrás, nadie ha sido causante, ha sido un momento de descuido que me ha vuelto a bajar. En palabras más sencillas y a mi pesar, no soy la persona más amable que se creían, más en este justo momento. Me siento pesada, de humor y de cuerpo, de todo por completo. Me asquea mi ánimo del momento, mis vueltas mentales las cuales me han llevado hasta este estado, me encuentro difícil de tratar, perdonar el mal trato y el lenguaje seco que estoy soltando, no me siento yo. Días como estos pasan, en muy raras ocasiones, muy contadas, pero pasan y pienso que el día de mañana será mejor.

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